
Las denuncias contra dos periodistas de Caracol TV por presunto acoso sexual parecen haber detonado en el periodismo colombiano una explosión contenida durante mucho tiempo entre las periodistas más jóvenes: la necesidad de romper el silencio.
En medio de esa renovada urgencia me llegó el testimonio de una colega que se decidió a contarme su experiencia en la Casa Editorial El Tiempo. Quizás porque sabe que fui editora en ese periódico —donde trabajé durante 25 años—, que conozco esa redacción y que entendería sin que tuviera que explicarme demasiado sobre la estructura y las jerarquías internas.
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