
Cuando se avecina una tormenta o un huracán es mejor estar preparado, tapar las goteras del techo y reforzar las ventanas, así como aprovisionarse de agua y alimentos por si se cortan los suministros. Es simple sentido común que también debería aplicarse al manejo de la economía, pero no es lo que está haciendo el Gobierno en las circunstancias actuales y las consecuencias pueden ser graves, especialmente para la población más pobre.
En efecto, el riesgo de una crisis financiera mundial es cada vez más grande y si se llega a producir nos va a coger con ‘los calzones abajo’, porque la economía colombiana no está preparada para enfrentarla. No soy de los que creen el cuento de que nos vamos a volver como Venezuela o que el Gobierno va a acabar con el sector privado, pero sí reconozco que la economía se encuentra en una situación muy vulnerable, como el paciente que está bien de salud, pero tiene muy bajas las defensas y le puede caer una infección, en parte como consecuencia de malas decisiones de política económica tomadas por el Gobierno.
La tormenta externa que se avecina
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