
Ha sido un golpe difícil de asimilar. Le he dado vueltas y vueltas en la cabeza y no logro entenderlo aún. Debe ser porque no quiero aceptarlo. Pero, es una muy triste realidad.
Esta semana estaba entrevistando a una joven periodista para un proyecto institucional y mientras explicaba su recorrido laboral dijo que había trabajado en Cromos, en contenido digital. Entonces, la detuve en seco y le pregunté qué hacía exactamente allí. Y, sin consideración alguna, me soltó una frase lapidaria para mí:
- Cromos ya no existe.
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