
Uno se demora toda la vida construyendo confianza, pero en un minuto puede defraudarla. Por eso es indispensable tener palabra. Empezando por algo tan elemental como pagar los sueldos a tiempo. Hace un año grabé un video que obtuvo más de siete millones de reproducciones donde digo que lo más importante es pagarle cumplidamente a la gente. La razón por la que ha sido tan popular es porque las personas se sintieron identificadas y escribieron mensajes contando lo mucho que les perjudicaba que les retrasaran los salarios en sus trabajos. Es tan habitual esa mala práctica, que incluso ni siquiera piden que les paguen bien, sino cuando es. Entonces, fuera de que hay jefes que pagan poco, también lo hacen a destiempo.
Yo también fui microempresario. Varias veces me tocó elegir entre pagar las deudas de los bancos y los servicios públicos o pagarle a la gente que trabajaba conmigo, porque los ingresos no alcanzaban para cubrir todo. Pero siempre les pagué a los empleados de primero porque la prioridad del gerente debe ser velar por la tranquilidad de quienes están trabajando duro para sacar la empresa adelante.
Es que los salarios son sagrados. Detrás de cada trabajador hay una familia que también está luchando para superar angustias y pagar obligaciones. Por eso yo invito a todos los candidatos que incluyan en sus planes de gobierno qué van a hacer para que las empresas pequeñas, medianas y grandes paguen cumplidamente, porque pagar a tiempo no es un favor; es valorar al ser humano, es honrar la palabra y es un deber contractual.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios
















