Ir al contenido principal
Rodrigo Botero
Puntos de vista

San Lucas, última oportunidad

El oro de hoy, es el narcotráfico de ayer. Creo que cualquier proceso de negociación, dialogada o por sometimiento, que quiera llegar a las entrañas del conflicto, deberá incluir el acceso a los yacimientos y depósitos auríferos que hay a lo largo y ancho del país, sobre los cuales recae hoy gran parte del peso de la bonanza económica en muchos territorios, así como el crecimiento inusitado de las exportaciones “legales”, y de la financiación del conflicto. Y el caso de la Serranía de San Lucas es un ejemplo de ello.

Botero 283237293320

Pocas oportunidades de dejar una huella imborrable en la sostenibilidad de la Serranía de San Lucas, como la que tiene este Gobierno para declarar el Distrito Nacional de Manejo Integrado. Este territorio, que se encuentra en el corazón de la cuenca media del Magdalena, juega un papel estratégico en la regulación del agua de esta parte del país, además de ser la pieza maestra de la conectividad entre los biomas del Pacifico, la planicie caribeña y los Andes, entre el gran Paramillo y el Catatumbo. En los últimos 10 años, la Serranía ha sido afectada poderosamente por una explosión sin precedentes de minería de oro, tanto ilegal como formal, que ha sido atizada aún más por la disputa de los tres principales grupos armados, esto es, el EGC, ELN y disidencias de las Farc, pues además de ser un corredor estratégico que va de lado a lado del país, entre Panamá y Venezuela, en su recorrido se encuentran dos poderosas fuentes de financiación para sus estructuras, que son los yacimientos de oro y el narcotráfico.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales