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María Jimena Duzán
Puntos de vista

Vicky Dávila: la candidata—periodista que nos mintió a todos

No voy a decir que Vicky Dávila se inventó la puerta giratoria porque las relaciones incestuosas entre los medios y la política son tan antiguas como la prostitución. Pero sí puedo decir, sin temor a equivocarme, que Vicky subió el listón de ese contubernio a un nivel superior, batiendo todos los récords.

Vicky es la primera periodista en usar el medio que dirigía para cocinar su candidatura presidencial y lo hizo sin ningún reato ético. Ella, siempre olímpica, convirtió a Semana en su plataforma de lanzamiento, una hazaña que no pudo hacer ni Juan Manuel Santos, a quien sus detractores llamaban el “candidato aguacate” porque había madurado su aspiración presidencial a punta de periódico. En realidad, al expresidente le tocó sudarla más que Vicky: tuvo que renunciar a ser director de El Tiempo en 1991 porque su familia, que era dueña del diario en ese momento, consideró incompatible su aspiración presidencial con la de ser director de El Tiempo y le tocó esperar 20 años más para llegar a la Presidencia. Vicky, en cambio, pudo hacer moñona: durante un año y medio fungió de directora de Semana mientras impulsaba su candidatura, pero nada de eso le sirvió porque su derrota en las urnas fue humillante. 

Vicky también fue la primera directora de medios en dejarse medir en las encuestas presidenciales, un hecho insólito para una periodista que siempre defendió el oficio y cuestionó duramente a todos los colegas que pasaban por la puerta giratoria. También se quedó callada cuando se supo que esas mediciones habían sido encargadas y pagadas por Gabriel Gillinski, el dueño de la revista que ella dirigía.

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