
PRIMERA PARTE
El otro día regresé a la Casa de Nariño. No entraba allí desde marzo de 2017, creo, cuando renuncié a mi trabajo como director de televisión de la Presidencia de la República en el Gobierno de Juan Manuel Santos. Maravillosa experiencia, por cierto.
Esta vez, me avisaron el día anterior. Así que llegué temprano, cumplido, a surtir el ya conocido trámite de ingreso, el anuncio en los filtros de seguridad, la revisión de equipos y todos esos menesteres propios de mi oficio como periodista.
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