
Antes de que empiecen las elecciones presidenciales, Petro ya anunció quién tiene la culpa si su candidato pierde. No es nuevo: en su gobierno, la responsabilidad siempre es de otro. Esta vez le tocó al sistema electoral.
Hay una estrategia tan antigua como la política misma: si crees que no puedes ganar, cuestiona las reglas del juego antes de que empiece el partido. Gustavo Petro la aplica con una consistencia que, si no fuera tan peligrosa para nuestra democracia, casi merecería un aplauso.
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