
El mito del “carácter fuerte”: una mirada desde la salud mental
El psiquiatra y director del Observatorio de Salud Mental Positiva ICSN Clínica Montserrat Hospital Universitario José A Posada Villa analiza el mito del “carácter fuerte” que es, en realidad, un mito de la defensa rígida. “La salud mental nos invita a desmontarlo” dice.
Por: Jose A Posada Villa
En Colombia, pocas frases se pronuncian con tanto orgullo como “él tiene mucho carácter”. Se dice con admiración, como si se tratara de un atributo superior. Se asocia a liderazgo, firmeza y madurez. Sin embargo, desde la perspectiva de la salud mental, esta exaltación cultural merece una revisión crítica. La psiquiatría y la psicología contemporánea advierten que “tener mucho carácter” no es necesariamente un signo de salud mental. En ocasiones, puede ser todo lo contrario (Millon, 2011).
La confusión cultural proviene, en parte, de no diferenciar tres nociones que la psicología y la psiquiatría distinguen con precisión: temperamento, carácter y personalidad.
Temperamento: es la base biológica y heredada del comportamiento. Se refiere a la reactividad emocional y a la forma en que respondemos a estímulos desde la infancia. La neurociencia ha demostrado que el temperamento está vinculado a sistemas neuroquímicos y estructuras cerebrales como la amígdala y el sistema límbico (Rothbart & Bates, 2006). Por ejemplo, un niño con temperamento colérico tiende a reaccionar con intensidad ante la frustración. Otro con temperamento tranquilo puede mostrar calma y baja reactividad. El temperamento no es elegido: es el “hardware” con el que nacemos.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













