
En platos de barro y bajo techos de bahareque: así es la cocina de Elvia en Barichara
El restaurante, ubicado en una casa de 240 años de antigüedad, aprovecha los mejores ingredientes de la región: mantequilla de Socorro, garbanzos de Curití, trucha de la vereda de Coromoro. Una experiencia gastronómica irreplicable servida en vajilla de Guane: tierra de ceramistas.
Por: Julia Londoño Bozzi
El chef Rafael Buitrago me ofrece la mesa redonda al fondo del salón con vista a la cocina. En un tablero sobre la pared dice Manzur. ¿El maestro David Manzur? “Sí, esa es su mesa –dice–: el maestro vive derecho en esa subida y nos visita con frecuencia”.
Barichara es un pueblo que tradicionalmente ha acogido a artistas, y no solo de Colombia. Tiene el encanto de ser uno de esos lugares en los que la gente sueña vivir al retirarse: la arquitectura colonial, un centro histórico considerado monumento nacional (desde la década del setenta), una tradición artesanal del tejido y la cerámica y un portafolio de oficios propios como la tapia pisada y la talla en piedra. Y, cada vez más, una propuesta gastronómica atractiva.
Rafael tiene detrás de la oreja derecha un sharpie que le da un aura de ‘veci’ de la tienda del pueblo atendida por su propietario.
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