
La suspensión de Daniel Quintero es el ocaso de la Procuraduría
La participación en política del alcalde de Medellín fue descarada, pero al suspenderlo la Procuraduría violó el fallo de la Corte Interamericana que le prohibió separar de su cargo a funcionarios electos por voto popular. ¿Se acerca el fin del Ministerio Público como lo conocemos?
Lo ocurrido con el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, es el más reciente y claro ejemplo de cómo ciertas capacidades de la Procuraduría, en vez de curar al país de los males de la realidad nacional, terminaron siendo armas para el ajuste de cuentas político. Acostumbrado a provocar a sus detractores, Quintero publicó un video en sus redes sociales en el que, señalando la palanca de cambios de una camioneta, aseguraba: “El cambio, en primera”. Pese a que no mencionó ningún nombre, la frase del alcalde era una evidente alusión a la campaña del senador Gustavo Petro, que ha insistido a sus seguidores en la posibilidad de lograr un triunfo electoral el próximo 29 de mayo que les ahorre una segunda visita a las urnas.
La Procuraduría General de la Nación fue concebida en la Constitución de 1830. Desde entonces muchas han sido sus transformaciones, pero quizá la de mayor impacto fue la que trajo consigo la Constitución de 1991. El último proceso constituyente dotó de dientes a la institución al convertirla en un órgano autónomo con la facultad de desvincular de su cargo a cualquier funcionario público –incluyendo aquellos que son elegidos a través de elecciones– que viole las leyes colombianas. Es decir, en caso de incurrir en alguna falta disciplinaria grave, el ente de control está facultado para tomar cartas en el asunto y destituir, inhabilitar o suspender a políticos. Pensada como una medicina, se convirtió en veneno.
Pero no es la primera vez que Quintero interviene en política. La normatividad colombiana estipula que ningún funcionario puede hacer deliberaciones políticas públicamente o apoyar a un candidato o movimiento político. El alcalde de la capital antioqueña ha burlado esta prohibición en más de una ocasión. Su esposa, Diana Osorio, que es además la gestora social de Medellín, ha participado en eventos del Pacto Histórico y compartido apariciones públicas con Verónica Alcocer, quien será la primera dama en caso de que Gustavo Petro gane las elecciones. Seis de los miembros del gabinete de Quintero en la Alcaldía renunciaron para unirse a la campaña de Petro y, por si fuera poco, el pasado 13 de marzo (día en que se votaron las consultas y elecciones legislativas) el alcalde posó en su centro de votación ante las cámaras de varios medios de comunicación mientras sostenía el tarjetón de la consulta del Pacto Histórico en sus manos.
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