
Renuncias y desprestigio: la crisis institucional del Concejo de Medellín
Desde su elección en 2019, el 38 por ciento de los concejales han dejado sus cargos por procesos judiciales, peleas internas y aspiraciones políticas a nivel nacional. La impopularidad de la corporación es la más alta en su historia y no es claro quiénes serán los nuevos liderazgos de la ciudad.
La ciudadanía de Medellín, en octubre de 2019, eligió 21 concejales. Hoy, menos de tres años después y con cerca de 18 meses restándoles de periodo, ocho de esos cabildantes elegidos (el 38 por ciento) no hacen parte del Concejo. A esta serie de salidas y reemplazos se sumó la reciente renuncia de concejales a sus respectivos partidos y movimientos respondiendo a diferencias y deseos electorales para las elecciones municipales de 2023. Una mezcla de factores que ha causado una sensación de incertidumbre y crisis institucional en la corporación que, durante años, cumplió a carta cabal sus funciones y en donde surgieron varias figuras que posteriormente se convirtieron en alcaldes de la capital antioqueña.
Todo comenzó en 2021 con una decisión del Consejo de Estado que dejó sin investidura al concejal John Jaime Moncada. Su silla fue ocupada por Lucas Cañas, quien hoy funge como presidente de la corporación. Al poco tiempo, el médico Gabriel Dib, elegido por el Centro Democrático con 12.197 votos, adujo motivos personales para apartarse del cargo y fue reemplazado por Julio Enrique González. Un nuevo pronunciamiento judicial modificó la conformación del Concejo después de encontrar que Carlos Alberto Zuluaga incurrió en doble militancia y en su lugar llegó Babinton Flórez. Esos tres cambios fueron el abrebocas del sacudón que se avecinaba.
Con las elecciones legislativas, siendo entonces el tema principal de la agenda nacional, dos de los concejales más mediáticos renunciaron en noviembre del año pasado para aspirar al Congreso. El primero fue Álex Flórez, corporado del movimiento Independientes, la plataforma que llevó a Daniel Quintero a la alcaldía, y quien fue el más férreo defensor del mandatario local durante los primeros dos años de la actual administración. Eventualmente, ya con su renuncia consumada, el Consejo de Estado determinó que Flórez debía perder su investidura dado que para el momento de su elección, en 2019, estaba inhabilitado debido a su condición de contratista del municipio. En otras palabras, Flórez renunció antes de que la justicia lo sacara del Concejo y optó por postularse al Senado por la lista cerrada del Pacto Histórico. Carlos Romero Misas, quien venía desempeñándose como director del Instituto de Deportes y Recreación de Medellín, llenó su vacante.
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