
Cruzar la frontera, una sentencia (casi) de muerte para las mujeres venezolanas
Miles de mujeres migrantes cruzan la frontera de Venezuela hacia Colombia buscando mejores condiciones de vida. Sin embargo, el paso les significa una tortura: violaciones, desapariciones, asesinatos y explotación sexual son solo algunas de las realidades que ellas han tenido que enfrentar. Y ocurre tanto en la legalidad, como en la ilegalidad.
Por: María Fitzgerald
Desde hace cuatro años el paso por la frontera entre Colombia y Venezuela se ha convertido en una tortura para las mujeres migrantes venezolanas. Según ellas mismas, si pasan por el puente, los agentes de Migración Colombia y los ejércitos de los dos países les exigen pagar sumas elevadas de dinero. Si no tienen cómo pagarlas, son sometidas a violaciones, violencia física o, en el menor de los casos, registrado recientemente, deben cortarse el pelo y pagarles con él.
Si cruzan por la trocha, el panorama no mejora. Los grupos armados ilegales, tanto venezolanos como colombianos, secuestran a las mujeres más jóvenes (niñas y adolescentes de entre 11 y 16 años) para someterlas a violencia sexual. Muchas de ellas son asesinadas. Las pocas que sobreviven, deben continuar su camino sin tener forma alguna de denunciar.
CAMBIO viajó hasta Cúcuta, donde habló con cuatro sobrevivientes de las dos rutas. Nos contaron el terror que ha significado para ellas dejar su país, la violencia desmedida que han enfrentado, y el profundo abandono estatal al que han estado sometidas. Pero, sobre todo, nos contaron que los de ellas son casos muy comunes entre las mujeres migrantes. Sus nombres han sido modificados para proteger su identidad.
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