
Un gobierno en contravía
La conformación gradual del gabinete de Gustavo Petro muestra un cambio de fuerzas inédito en Colombia. Una activista medioambiental llega al Ministerio de Minas, un investigador de las relaciones del establecimiento con los paramilitares es el ministro de Defensa, y una activista médica es la ministra de Salud. ¿Cómo impactarán estas decisiones en el futuro de Colombia?
El gobierno que empieza este domingo recibirá sin duda muchos calificativos, menos el de aburrido. La llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño es un episodio inédito en la historia de Colombia que seguramente traerá una sorpresa diaria y una ruptura de todas las tradiciones. Por un lado, es la primera vez que un exguerrillero y un militante de izquierda alcanza la presidencia y, por otro, el gabinete que está armando incluye a muchas personas que por generaciones han representado la contraparte de los ministerios que van a ocupar.
Al comienzo surgieron nombres muy calificados que de alguna manera decepcionaron a la franja más dura del petrismo pero tranquilizaron al establecimiento. Exministros como José Antonio Ocampo, que ya había ocupado la cartera de Hacienda y la dirección de Planeación Nacional. Muchos lo ven como un centroizquierdista pero que se mueve dentro de la ortodoxia económica. O Alejandro Gaviria, quien llega a la cartera de Educación después de haber sido ministro de Salud y rector de la Universidad de los Andes, la más identificada con la élite colombiana. Hasta ese momento el gobierno de Petro se vislumbraba como una administración liberal de izquierda, pero dentro de los límites de lo conocido.

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