
Política, ignorancia y moralismo: las razones del mal viaje del cannabis en Colombia
Nuevamente la regulación del cannabis de uso adulto se quedó a medio camino en el Congreso por un debate cargado de interpretaciones erradas, cálculos políticos, moralismo y torpeza del Gobierno. Mientras tanto, siguen perdiendo los consumidores y la economía nacional.
Por: Mateo Muñoz
“Felicitaciones a los 45 senadores que con su voto impidieron la legalización del consumo recreativo de la marihuana”, escribió el expresidente Álvaro Uribe en su cuenta de X el pasado 12 de diciembre, horas después de que el proyecto para regular el uso del cannabis en adultos se hundiera otra vez en el Senado. Los senadores del Centro Democrático celebraron a rabiar su “triunfo”, golpeando sus pupitres en el Salón Boyacá del Capitolio Nacional.
El trino del expresidente fue el retrato perfecto de la constante desinformación que ha rodeado la discusión sobre la regulación del cannabis en Colombia. En realidad, nadie impidió “la legalización del consumo recreativo de la marihuana” porque este ya está permitido en Colombia desde 1986 gracias a la Ley 30 de ese año, la cual reguló el porte de la dosis mínima de sustancias como la marihuana y la cocaína. Lo que buscaba el proyecto, que lleva cinco intentos fallidos en el Congreso, era saldar una paradoja perversa en Colombia: se puede portar y consumir marihuana legalmente, pero es ilegal comprarla.
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