
Las cuentas políticas para el trámite de la reforma a la salud en el Congreso
Se calcula que dentro de un mes será el primer debate de la reforma a la salud en el Congreso. El Gobierno hace sumas y restas, pero quizá los números no le alcancen. Un primer sondeo apunta a que, si Gustavo Petro quiere pasar la reforma, tendrá que aceptar modificaciones.
Por: Juliana Ramírez
Con el anuncio del trámite de la reforma a la salud en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, en calidad de ley ordinaria, se dio el primer encuentro cara a cara en el Capitolio entre la ministra de Salud, Carolina Corcho, y los congresistas. Serán en total cuatro debates en el Senado y la Cámara y los 152 artículos radicados no la tienen fácil. En general, los congresistas que se oponen repiten que no aprobarán un proyecto que elimine las EPS y que devuelva al Estado la administración total de los recursos del sector.
En los pasillos del Congreso se especula que de las tres reformas sociales que el Gobierno de Petro piensa tramitar este año –laboral, pensional y salud–, la de salud terminaría siendo la sacrificada para ser presentada después o algunos de sus planteamientos podrían ser aprobados por decreto. Un congresista que habló con CAMBIO –y solicitó no ser identificado– manifestó que "aspectos como darles una pensión de 500.000 pesos a ancianos de escasos recursos y hablar de horas extras sumará varios votos en las próximas elecciones regionales".
Aunque el Pacto Histórico tiene mayorías en la Cámara –por eso insistió tanto en tramitarla como ley ordinaria, para empezar por ahí–, y en total solo en la coalición de lista cerrada se contabilizan cerca de 50 votos, los escuderos del Gobierno en el Senado y la Cámara se han ido moderando más que el propio presidente Petro y la ministra Corcho. El presidente del Senado, Roy Barreras, vehementemente ha atacado los planteamientos de la reforma acusando a la jefe de cartera de ideologizada y arrogante, mientras que el presidente de la Cámara de Representantes, David Racero, manifestó que la única forma de que pase el proyecto es con cambios y que le parece una buena idea un sistema mixto, en el que privados sigan intermediando y el Estado se encargue de una parte de la población, como lo propone en su reforma.
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