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Colprensa
Poder

El primer año del Gobierno Petro: entre las crisis y las controversias

En un original análisis, escrito en exclusiva para CAMBIO, el periodista Ramón Jimeno muestra los claroscuros de este primer año de gobierno de Gustavo Petro.

Por: Ramón Jimeno

Incorporar al Gobierno sectores que nunca habían estado en el poder, los “nadies” en la expresión de la vice, es una novedad. El país ya sabe que los de tenis, mochilas y camisetas pueden mandar. Negros, indígenas, oenegeros, activistas, comunistas y exguerrilleros aprenden a manejar los instrumentos del Estado. Como los adolescentes cuando les entregan por primera vez el timón de un vehículo. Dirigen entidades que pueden transformar o trastornar el futuro de millones de personas. Se enfrentan a instituciones diseñadas para técnicos. Deben pasar de las pancartas a los memos, de las marchas a las normas y de las normas a la gestión. Es un reto. Cambiar el país diseñado por los “dones” es difícil. Sin embargo, que hayan llegado al poder significa que se amplió la democracia, su rango de tolerancia, y que se debería facilitar el camino para reducir las desigualdades.

En el frente amplio de Petro también gobiernan los clientelistas de siempre. Huérfanos de los distintos partidos que solo tienen pasado y se reparten en más de 30 siglas que dicen lo mismo. Buscan su reencarnación con Petro y el presidente los necesita. Como se vio en el primer semestre, hicieron viable la reforma tributaria que estableció por primera vez cargas considerables a las grandes empresas y patrimonios, al sector financiero, y a los asalariados de altos ingresos. Es tal vez la reforma que más cargas ha establecido a los altos ingresos. La habilidad en el manejo del parlamento y en el debate con los sectores castigados facilitó una reforma que en otros tiempos hubiera puesto en riesgo la estabilidad de un Gobierno.

Unos creen que los mayores impuestos se aprobaron por el sentimiento de culpa de las élites, por no haber impulsado a tiempo las reformas. Pagan la culpa de haber construido el país más desigual de América Latina otorgando recursos al Gobierno para que haga las reformas que siempre negaron. Petro tendrá 20 billones de pesos anuales para gastar con libertad. Es una suma que ningún Gobierno había tenido. Si los administra bien (inclusive mal) construirá una base de apoyo para quedarse años ganando elecciones, como Perón, Maduro, Evo y casi como Rojas Pinilla. Es difícil sostener que no hay voluntad de cambio, cuando le aprobaron hasta la condena a muerte de la industria del carbón y del petróleo que representa el 20 por ciento de los ingresos del Estado y el 40 por ciento de las exportaciones del país, sin un plan para reemplazar estos recursos indispensables.

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