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Gustavo Petro
Poder

Gustavo Petro, el hombre de las tempestades

Este análisis de Ramón Jimeno, exclusivo para CAMBIO indica, entre otras cosas, que el método del Gobierno para avanzar en las reformas por la puerta de atrás y sin consensos, tiene altos riesgos para el presidente Petro y para las instituciones. “Petro distrae diciendo que no lo dejan gobernar, que le quieren dar un golpe. Pero la realidad es que el golpe lo viene dando él”, concluyó.

Por: Ramón Jimeno

Alejar, paralizar y evitar decisiones para que funcionen sectores que dependen del Estado, es parte del método Petro para convertir sus puntos de vista en políticas públicas. Con este sistema angustia, desgasta y debilita a las contrapartes que, si quieren salvar sus actividades, deben ceder. Muchas de las reglas establecidas en gobiernos anteriores están en suspenso porque el Gobierno considera que impiden avanzar en la dirección deseada. El viejo orden pierde su eficacia y es desconocido como norma, lo cual provoca una cadena de tempestades que mantiene al país en crisis y que le permite al Gobierno avanzar a pesar de ser minoría y contar con poco apoyo popular.

Petro adora los atajos, las emboscadas, el ataque sorpresa. Por peligrosas que sean, son tácticas que ayudan a forjar los cambios. En una sociedad acostumbrada a defender sus intereses y creencias por vías legales e irregulares, como lo demuestran 20 años de paramilitarismo y 50 de guerrillas, el riesgo de desatar las pasiones contenidas hasta ahora es considerable. El saldo positivo de los acuerdos de paz disminuye, si en vez de avanzar en gobiernos participativos de exguerrilleros, estos tratan de imponer por la puerta de atrás reformas que una parte de la sociedad no está dispuesta a aceptar. Si bien están de moda los regímenes autoritarios, la baja aceptación de Petro y sus minorías tanto en el Parlamento como en las cortes, hacen insensato gobernar como si fuera Bukele, Ortega o Maduro.

El truco de eludir debates, aplazar decisiones o dilatar nombramientos afecta el funcionamiento de sectores que nutren la sociedad. Afecta los ciclos económicos, la calidad de vida de la ciudadanía, la inflación, el empleo, el costo del crédito y la deuda. Creer que las dilaciones y los incumplimientos de compromisos estatales afectan solo a los empresarios que administran concesiones o servicios públicos privatizados, o a quienes se han beneficiado de estímulos y subsidios en el pasado, es una simplificación.

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