
La corte del rey Pipe
Carlos Felipe Córdoba ha logrado llegar a los más altos cargos del Estado, forzando la ley a su favor y sin cumplir los requisitos. No tiene los años de experiencia como abogado, pero, gracias a una hábil jugada, ahora está cerca de convertirse en el próximo procurador general.
Por: María Jimena Duzán
Sus amigos lo conocen como “Pipe”, pero su nombre de pila es Carlos Felipe Córdoba. Es un hombre encantador, afable, inteligente y de buenas maneras. Su único defecto es que siempre ha hecho una carrera pública fundada sobre la astucia y no sobre el mérito.
Pipe logró ser vicecontralor y contralor sin cumplir con los requisitos para el cargo. Hoy pretende repetir su hazaña, porque aspira a convertirse en el próximo procurador general de la nación con un título exprés de abogado, sacado de la manga hace unos pocos años. Eso suena tan absurdo que parece un imposible, pero quienes lo conocen saben que Pipe, donde pone el ojo, pone la bala.
Su última epopeya la gestó a finales del año pasado, cuando urdió toda una trinca para ver cómo bajaba el listón de los requisitos para ser procurador. La operación comenzó por lo alto y aunque todo el mundo sabía que la jugada era para el “rey Pipe”, su nombre nunca apareció. Como cualquier monarca, puso de emisario de sus caprichos al entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Fernando Castillo Cadena, quien, sin sonrojarse, presentó una consulta que fue elevada ante el Consejo de Estado por el Ministerio del Interior sobre los requisitos para elegir procurador.
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