
María Jimena Duzán no está sola
La que termina fue una semana difícil para la libertad de prensa y el ejercicio del periodismo en Colombia. El presidente Petro, por un desencuentro con María Jimena Duzán, columnista de CAMBIO, calificó su trabajo como “periodismo Mossad”. Laura Sarabia, la segunda a bordo, dejó saber que emprenderá acciones legales contra ella. Ese acoso judicial a la prensa no puede permitirse.
Por: Federico Gómez Lara
“Ven a mi casa. Necesito hablar contigo urgente y en persona”, me dijo por teléfono la periodista María Jimena Duzán el jueves en la noche. Salí para allá tan pronto como pude. Me abrió la puerta y, antes de saludarme, me contó que acababa de recibir tres llamadas amenazantes. “Usted es una terrorista del Mossad, vieja hijueputa”, decía la voz antes de tirarle el teléfono. Cuando nos despedimos la vi angustiada pero ella, una mujer con décadas de periodismo sobre los hombros, estaba también decidida a no dejarse amedrentar. Para María Jimena, el miedo nunca ha sido un obstáculo.
La mañana siguiente, en la radio, sonaba la voz de Darcy Quinn narrando en el micrófono la primicia del día, verificada con fuentes de primera mano: “Laura Sarabia interpondrá una acción civil patrimonial contra María Jimena Duzán”. La periodista de la FM, citando a la defensa de Sarabia, contaba que la decisión era radicar la acción ese mismo día. La noticia daba cuenta de la estrategia jurídica: contratar a un lingüista forense para demostrar que, en su columna de CAMBIO, Duzán hizo afirmaciones incriminatorias contra la directora del Dapre. Una vez surtido ese trámite, según las fuentes de Darcy, los abogados de Laura procederían a empapelar a María Jimena, llamarla a interrogatorio y buscar que reconozca que incurrió en “mala praxis” profesional. El “secreto” de Quinn de esa mañana cerraba con una cita de los apoderados de Laura Sarabia: “una acción civil contra María Jimena no es un ataque a la prensa, sino una manera civilizada de resolver conflictos entre ciudadanos”.
Se equivocan de cabo a rabo. Esta nueva cruzada judicial del círculo de abogados palaciegos es el último y más alarmante capítulo de la guerra emprendida desde la Casa de Nariño contra los medios que, de civilizada, tiene muy poco. No se trata simplemente de un ataque o de un intento de intimidar y acallar a María Jimena y a sus fuentes. Lo anunciado constituye una amenaza directa de las cabezas del poder ejecutivo contra toda la prensa colombiana.
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