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Ramón Jesurún durante su detención en Estados Unidos.
Poder

Jesurún, el déspota que se tomó el fútbol en Colombia. Por María Jimena Duzán

La periodista María Jimena Duzán analiza para CAMBIO lo que debería ocurrir luego del arresto de Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, en Miami. ¿Renunciará esta vez o pasará de agache como con otros escándalos de corrupción?

Por: María Jimena Duzán

Si nos atenemos a la lógica de las cosas, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún, debería renunciar a su cargo tras el deplorable espectáculo que protagonizó el domingo pasado en el estadio Hard Rock de Miami. Jesurún fue apresado por la Policía y acusado de haber agredido a un agente de seguridad, en un episodio de alarde de poder, marcado por el despotismo y la arrogancia, que tendría que pasarle factura.

Sin embargo, todo parece estar dispuesto para que su majestad, el rey Jesurún, pase de agache, como ya lo ha hecho antes con otros escándalos de corrupción que le han reventado en sus manos.

El dirigente ya tiene su libreto listo. Sin ruborizarse ha tenido el descaro de decirles al país y a los hinchas que no va a renunciar a su cargo porque lo que le sucedió fue una injusticia y que el responsable de sus cuitas es un agente de seguridad que se creyó más importante que él. Pero, además, sabemos que anda tranquilo y que se sigue pavoneando por el poder convencido de que las voces autorizadas, las que deberían exigirle la renuncia, nunca se la van a pedir.

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