
Palacio de Justicia: 40 años del pacto de silencio
A 40 años de la toma y retoma del Palacio de Justicia, Colombia sigue buscando verdad y justicia sobre uno de los episodios más dolorosos de su historia: un día en que la violencia, el poder y la impunidad se entrelazaron para marcar el destino del país
El ex fiscal general Alfonso Gómez Méndez, quien como procurador general tomó las primeras decisiones en contra de los altos mandos militares que lideraron la retoma al Palacio de Justicia. analiza para Cambio el contexto que desató la barbarie y los efectos de ese acto violento del que, hasta hoy, la justicia no ha podido recuperarse.
Por: Alfonso Gómez Méndez
La tragedia del Palacio de Justicia es, tal vez, el hecho que de manera más profunda ha marcado el destino de Colombia. No es fácil entender la dimensión de ese fatídico día. Para hacerlo, es necesario detenerse en los antecedentes inmediatos a esa demencial acción del entonces grupo terrorista M-19 los días 6 y 7 de noviembre de 1985. Y, por supuesto, comprender el contexto de una reacción desbordada de la Fuerza Pública sin respeto alguno por la vida de los rehenes, desapariciones y asesinatos a manos del Ejército de personas que salieron vivas. Hoy, corridos 40 años del ataque al Palacio, siguen sin aclararse el papel del poder civil y persisten las impunidades políticas y judiciales que han rodeado estos hechos.
Los comienzos del M-19
Este movimiento guerrillero surgió como una respuesta armada a lo que se consideró un fraude en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970. Ese día, por muy estrecho margen, Misael Pastrana le ganó las elecciones al exdictador Gustavo Rojas Pinilla, candidato de un movimiento populista fundamentalmente de derecha, con el nombre de Alianza Nacional Popular (Anapo). Por eso, el lema del M-19 fue “con el pueblo, con las armas y con María Eugenia Rojas al poder”.
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