
Firmes por la plata: Abelardo de la Espriella a través de sus clientes
El precandidato a la Presidencia, señalado por la última encuesta como el principal rival de Iván Cepeda, ha levantado un capital suficiente para abandonar el derecho y lanzarse al canto y montar varios negocios. CAMBIO rastreó la trayectoria del autollamado Tigre, siguiendo la pista de sus clientes y sus empresas, y desempolvó aquel primer papel suyo en foros donde compartía mesa con ex paras. ¿Cómo logró su fortuna?
Por: Ana María Cuesta
Si el Abelardo de la Espriella que hoy se postula a la Presidencia de la República se identificara con el Abelardo de la Espriella que hace dos décadas promovió un referendo para tumbar la extradición, compartió con excomandantes de las Autodefensas en foros que organizó su propia ONG y defendió a políticos que se aliaron con criminales que masacraron pueblos, quizás no hubiera lanzado la siguiente proclama ante los 14.000 espectadores que peregrinaron para verlo en el Movistar Arena:
“Me comprometo solemnemente a combatir con mano de hierro a los delincuentes, a los corruptos, a los criminales impunes y a todo aquel que pretenda seguir amenazando la existencia de Colombia”.
Los corruptos que De la Espriella promete erradicar fueron, en gran medida, quienes desde el año 2006 inyectaron de gasolina al motor del penalista criado en Montería que, en pocos años, logró una notoriedad pública como pionero de un estilo mediático, temerario y extravagante, que trasladó a los micrófonos las controversias propias de los estrados judiciales. Y aunque es cierto que los abogados no cargan con los pecados de sus clientes, también lo es que sí eligen sus batallas. Así quedan expuestos al escrutinio por sus métodos y estrategias, en especial cuando acuden a los medios para limpiar la imagen de sus defendidos.
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