
La expulsión de Uribe Londoño: el tiro en el pie del Centro Democrático
Miguel Uribe Londoño, Álvaro Uribe Vélez. Fotos: Colprensa.
La insólita echada del aspirante que mejor punteaba en las encuestas evidencia las dificultades del expresidente Uribe para poner orden en su colectividad y deja al descubierto que allí hay sectores que se inclinan por Abelardo de la Espriella.
Por: Armando Neira
A finales de 2016, Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña por el NO en el plebiscito, tuvo un arrebato de sinceridad tras el sorprendente triunfo que dejó malherido el Acuerdo de Paz al contar la estrategia para convencer a los electores: diseminar mentiras sin parar sobre los supuestos peligros que tendría para el país un triunfo del SÍ, con el fin de que la gente saliera en masa y “enberracada” a votar.
El expresidente Álvaro Uribe, jefe natural de esa campaña, montó en cólera y acusó al diario La República, medio que hizo la entrevista, de engañar a los lectores. El periódico anunció que iba a publicar las grabaciones con las declaraciones de Vélez, ante lo cual Uribe se echó para atrás y dejó todo en un llamado interno a su colectividad: “Hacen daño los compañeros que no cuidan las comunicaciones”.
Esa frase se hizo famosa y hoy recobra vigencia con lo ocurrido en las últimas horas: la expulsión del aspirante a la Presidencia Miguel Uribe Londoño (73 años), padre del asesinado senador Miguel Uribe Turbay (39 años).
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