
Petro se juega los restos de la Paz Total con las bandas criminales
Las malas relaciones del Gobierno con el Congreso tienen en la incertidumbre el marco jurídico que permita el sometimiento a la justicia de las bandas criminales.
Por: Marisol Gomez
Ante los escasos resultados de los diálogos de paz con los grupos armados que tienen reconocimiento político, como el ELN y las disidencias de las Farc, el presidente Gustavo Petro se está jugando sus restos con un eventual sometimiento de las organizaciones armadas netamente criminales. Particularmente las urbanas.
Si bien el Gobierno sostiene diálogos con estas agrupaciones en tres lugares, Medellín y el Valle de Aburrá, Buenaventura y Quibdó, la apuesta más fuerte hoy es por la paz con las estructuras armadas de la capital antioqueña y su área metropolitana.
Esto, porque en la práctica, los diálogos más avanzados son los que se están llevando a cabo con los jefes de las ocho grandes organizaciones criminales de esa zona del país, que están confederadas hoy con el nombre de La Oficina, heredera del Cartel de Medellín.
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