
Benedetti pierde una apuesta, pero gana en su pelea al debilitar a la canciller
Laura Sarabia, ministra de Relaciones Exteriores, tiene demandado al ministro del Interior, Armando Benedetti. En una reciente rueda de prensa, en el Palacio de San Carlos, la sede de la Cancillería, en las carpetas que sostenían sus abogados se asomaban frases explícitas y legibles como “caso penal contra Armando Benedetti”, “violencia contra la mujer” y “enriquecimiento ilícito”. En la imagen, en un encuentro con el presidente Gustavo Petro
El ministro del Interior apostó un millón de pesos a que no volvería a mencionar a Laura Sarabia, promesa que no cumplió. Según expertos en política internacional, fuera del país aumentan las dudas sobre su peso político. Análisis.
Por: Armando Neira
El ministro del Interior, Armando Benedetti, perdió un millón de pesos en una singular apuesta, pero logró su objetivo de debilitar a su colega de gabinete, Laura Sarabia, ministra de Relaciones Exteriores, en el pulso abierto entre ambos funcionarios. No obstante, el costo político ha sido alto: este enfrentamiento entre los dos ministros más influyentes del Gobierno ha contribuido, según analistas, a deteriorar la imagen institucional del país.
Hace un mes, cuando Sarabia anunció que había entregado a la Fiscalía unos chats de Benedetti, este respondió públicamente que no volvería a mencionarla: “Yo no me voy a referir a absolutamente nada. Desde que ella dejó de ser mi secretaria, no me importa lo que haga o diga. Te apuesto un millón de pesos a que no lograrás hacerme hablar”, prometió cuando se le pidió pronunciarse sobre la denuncia por violencia política y de género en su contra.
Sin embargo, en las últimas horas escribió en su cuenta de la red social X (antes Twitter): “¿Qué tienen en común Laura Sarabia, Mauricio Pava, Daniela Andrade Valencia, Fomag, Fiduprevisora y Luis Alfredo Quesada, Óscar Ibáñez, Sergio Ramírez Corredor, Ibáñez Abogados SAS, Conlegales, TAXA Consultores SAS? Ya hay respuesta de la investigación”.
La respuesta de Pava
¿Por qué esta reacción? Todos los caminos conducen a Roma. Se trata de una respuesta a la columna que Pava publicó en el diario El Tiempo, titulada 'El Señor de los Anillos y Lengua de Serpiente'. En ella se pregunta: “¿Quién le habla hoy al oído del poder? ¿Una voz que envenena o una que construye?”.

En su argumentación, Pava sostiene que en todos los niveles del poder hay alguien que susurra al oído, una figura cuya influencia puede ser determinante. “Nuestros presidentes no han sido la excepción”, afirma.
En una analogía con la saga épica de J. R. R. Tolkien, advierte que Colombia atraviesa un momento crítico: no se lucha contra orcos —o tal vez sí—, pero sí contra la violencia que regresa, los recursos que desaparecen, la polarización que divide al país y los susurros sin sentido de nación.
Y plantea: “¿Qué propósito, en beneficio del bien común, puede tener Lengua de Serpiente?”. Añade: “A veces, un susurro basta para cambiar el destino de todos… como, por ejemplo, manipular la designación del presidente encargado por ocho días”.
Impacto político
En este contexto, surgen las preguntas: ¿cómo afecta al país en general, y a la canciller en particular, este enfrentamiento entre dos ministros que, por las carteras que representan, son los más relevantes del gabinete?
Para el internacionalista Eduardo Pastrana, esta situación afecta la estabilidad del Gobierno, aunque existen interpretaciones que sugieren que en el ámbito particular Benedetti ahora tiene una posición de ventaja.

Pastrana, quien mantiene contacto con medios extranjeros y sigue de cerca la política internacional, señala que muchos ven a Benedetti como una persona vengativa, reactiva y visceral. Algunos lo ubican dentro de una cultura política clientelista, más interesado en el poder que en la coherencia ideológica.
Los analistas recuerdan una reciente columna en la que se señalaba que, al mencionar posibles adicciones del presidente, el excanciller Álvaro Leyva le habría quitado a Petro una carga que lo dejaba en posición vulnerable frente a quienes conocían sus confidencias.
Sarabia, debilitada
Para los analistas, la canciller ya no tiene el control que en su momento la llevó a tener el título de la mujer más poderosa de Colombia. Su traslado al Ministerio de Relaciones Exteriores fue interpretado como una forma de alejarla del núcleo de decisiones, dicen.

Y es que si bien la Cancillería conserva un valor simbólico, su relevancia política se ha visto reducida porque, en buena medida, el presidente tira línea sobre la política exterior a través de sus redes sociales sin siquiera consultar con sus ministros.
Para sostener su afirmación enumera varios datos. Pese a contar con diplomáticos de carrera bien preparados, no se les permite desplegar todo su potencial: representan apenas el 22 por ciento del total. La mayoría de embajadores responde a cuotas políticas, una práctica que el Gobierno prometió eliminar, pero que ha profundizado.
Y si bien Colombia anunció que se iba a abrir al mundo, esto también está en duda. Por ejemplo, Cuba cuenta con entre 34 y 36 embajadas en África, mientras Colombia tiene solo seis. En Asia, el panorama es aún más limitado.
En esa línea, “todo indica que Sarabia fue enviada a la Cancillería como castigo o como una maniobra política”, opinan algunos. En contraste, Benedetti es ahora quien controla los resortes del poder, tanto en el gabinete como en el Congreso. Y lo hace ajustando cuentas.
Deterioro institucional
Más allá del conflicto personal, la imagen proyectada es crítica: un Gobierno debilitado por la falta de estrategia, capacidades de gestión e implementación. Hay numerosos funcionarios sin experiencia, y la figura del presidente se ha reducido a un núcleo cerrado —su llamado 'Sanedrín'— sin capacidad operativa ni técnica. Según esta visión, Petro ha ido quedado aislado, rodeado solo por unos pocos colaboradores fieles y funcionales, entre los que Sarabia ha ido perdiendo peso.
Entre los motivos que explican el protagonismo de Benedetti figura la intención del presidente de preparar el terreno para las próximas elecciones, buscando asegurar su influencia en un eventual sucesor o en la próxima composición del Congreso. Por eso habría marginado a figuras como Gustavo Bolívar —a quien responsabiliza por perder la alcaldía de Bogotá— y ha apostado por Benedetti como operador clave.

El costo, no obstante, lo asume el país. La gobernabilidad se erosiona, y la renuncia de la exministra de Justicia es un ejemplo: el presidente, según se comenta, ni siquiera escucha a sus ministros. “Concibe el ejercicio del poder de forma aislada y así se lee en el exterior”. Sin embargo, en todas las imágenes recientes, Benedetti está a su lado.
Percepción internacional
Internacionalistas consultados dicen que diplomáticos y corresponsales coinciden en que Colombia, con esta pelea, se proyecta como una “república bananera”. Un periodista alemán lo resumió así: “Es típico de los líderes populistas enfrentar a sus propios ministros para manipularlos con mayor eficacia”. Esta estrategia se interpreta como signo de improvisación y fragilidad institucional.
‘Laura Sarabia contra Armando Benedetti: la guerra intestina que desgarra el gabinete de Gustavo Petro’, tituló el diario El País de Madrid; ‘Armando Benedetti, el funcionario incómodo y cuestionado en el Gobierno de Petro’, dice un despacho de la agencia EFE enviado al mundo.
El analista internacional Enrique Prieto Ríos considera que este tipo de roces internos sí tienen consecuencias externas. Generan dudas sobre si la canciller cuenta con el respaldo pleno del presidente, lo que provoca inseguridad política entre los interlocutores internacionales.
Además, las misiones diplomáticas dependen directamente de la Cancillería, pero muchos embajadores han sido designados por su cercanía con el presidente. Surge entonces una pregunta inevitable: ¿a quién deben obedecer si hay tensiones entre el presidente y la canciller?
“Hoy, la figura que más influye en el presidente es Armando Benedetti. Su cercanía con el jefe de Estado se ha acentuado, desplazando a Sarabia del círculo de confianza”, afirma Prieto Ríos.

Y, de paso, asumiendo tareas que le corresponden a ella. Como por ejemplo, el encuentro que tuvo con el embajador encargado de Estados Unidos en Colombia, John McNamara, en la Casa de Nariño para abordar temas críticos de la agenda bilateral, incluyendo la lucha contra las drogas y los cultivos ilícitos. A Sarabia no la invitaron al encuentro.
Escenas simbólicas
Las últimas decisiones presidenciales tampoco han favorecido a Sarabia. Petro la desautorizó cuando ella reconoció el triunfo del presidente ecuatoriano Daniel Noboa, y también cuando convocó a la Comisión de Relaciones Exteriores para informar sobre el viaje a China. El mandatario zanjó: “Yo soy el jefe de las relaciones exteriores”.
Después ocurrió un episodio que llamó la atención: Sarabia tuvo que desplazarse en tren de Pekín a Shanghái -en la visita de Petro a China- por, según se dijo, falta de cupo en el avión presidencial. Una versión difícil de creer porque, entre tanto, en la aeronave sí viajó la influencer Laura Daniela Beltrán Palomares, conocida en redes como “'Lalis Smile'.
Mientras el conflicto continúa, ambos ministros publican imágenes junto al presidente Petro en momentos clave. En Roma, a pesar de los rumores sobre su distanciamiento con el mandatario, Sarabia compartió la foto oficial en la que Petro la abraza junto al papa León XIV en la que dice que “la paz y la reconciliación son el camino”. Por su parte, Benedetti se muestra con el presidente en Barranquilla, durante un cabildo abierto, y asume una consigna de izquierda: “¡El pueblo tiene el poder supremo! ¡Vamos por los derechos de la clase obrera!”.
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