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Poder

Los riesgos del viaje de Petro a China en plena guerra arancelaria

Gustavo Petro y Donald Trump.

Ante la mirada de un imprevisible Donald Trump, el presidente de Colombia arriba a ese país con el propósito de avanzar en la adhesión a la Ruta de la Seda, estrategia económica y geopolítica emprendida por el gigante asiático para expandir su presencia en el mundo. Análisis.

Por: Armando Neira

Hay consenso en que Colombia necesita —y tiene el derecho legítimo— a buscar nuevos mercados. En un mundo tan globalizado como competitivo, el país debe abrir nuevas puertas de oportunidades comerciales. ¿Y puede haber una nación tan atractiva como China, con una población de 1.425 millones de personas y con conglomerados urbanos como Shanghái (25 millones), Pekín (22 millones), Cantón (19 millones) y Shenzhen (17 millones)?

La respuesta para cualquier inversionista es no. De hecho, en los lujosos centros comerciales de estas ciudades, las marcas McDonald’s, Starbucks, Chanel, Louis Vuitton, Gucci o Christian Dior se disputan las mejores vitrinas. China encabeza la lista de los países donde más se venden los iPhone. La imagen de Mao Tse Tung, el líder marxista leninista que inspiró la revolución está en los billetes, pero sus herederos son ávidos consumidores.

La discusión, entonces, gira en torno a si este es el momento oportuno. ¿Por qué? Al frente del que sigue siendo su principal socio comercial —Estados Unidos— está el presidente Donald Trump, tan imprevisible como reactivo, quien, por si fuera poco, libra en estos días una guerra arancelaria sin precedentes contra China. Ese es el dilema. El palo no está para cucharas.

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