
Al rojo vivo: liberales se disputan la presidencia del Senado mientras que el Gobierno confía en que no haya un Efraín Cepeda 2.0
El nombre del sucesor de Cepeda todavía está por definir. Aunque nadie discute que la próxima presidencia del Congreso le corresponde al Partido Liberal, esa bancada no llegará a la sesión del 20 de julio con un único aspirante.
Por: Mateo Muñoz
El próximo 20 de julio, al filo de la medianoche, se conocerá al próximo presidente del Congreso. Contrario a lo que sucedió hace un año, cuando la llegada de Efraín Cepeda estaba cantada, en esta ocasión habrá sorpresa: no importa quién sea el ganador. La única certeza es que será liberal y le corresponderá asumir la dirección de la última legislatura durante el Gobierno de Gustavo Petro. La carrera está para alquilar balcón, no solo por el reñido cabeza a cabeza entre tres senadores, sino también por la urgencia del Gobierno por atajar la llegada de un opositor.
La última década ha demostrado que, bajo la dirección de César Gaviria, al Partido Liberal –o una parte de él– no parece interesarle tanto los principios como los finales. La colectividad histórica ha transitado por el gobiernismo, la independencia y la oposición en los gobiernos de Juan Manuel Santos, Iván Duque y Gustavo Petro. Incluso hoy en la casa liberal se pueden encontrar críticos acérrimos del Gobierno, defensores a ultranza del mismo y algunas medias tintas.
El caos ideológico ha sido tal que la última convención roja terminó en un bochornoso episodio de reclamos, protestas, insultos y acusaciones de fraude en la reelección de Gaviria. Al expresidente se le ha refundido cada vez más la autoridad, tanto, que ni siquiera logró imponer a su candidato para presidir el Congreso.
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