
La constante tensión marca el ritmo de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia
Gustavo Petro, presidente de Colombia; Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
El Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes propuso reducir 50 por ciento la ayuda no militar destinada al país. Lo llamativo es el argumento que acompaña esa iniciativa: “El consumo de drogas entre altos miembros del Gobierno de Gustavo Petro”. ¿Y ahora qué sigue? Análisis.
Por: Armando Neira
Las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia atraviesan un momento cargado de dificultades. Y aunque hay gestos que sugieren cierta distensión –como el reciente encuentro entre el presidente Petro y el embajador John McNamara en Medellín o el afectuoso mensaje del diplomático al país el 20 de julio, Día de la Independencia–, otros hechos, como si respondieran a la ley de Murphy, muestran que lo que está mal puede empeorar.
Cuando parecía que la situación se estabilizaba –tras el llamado a consultas de los embajadores por parte de ambos gobiernos, algo que no ocurría desde 1903 con la separación de Panamá–, en los escenarios de discusión política externa se volvieron a encender las alarmas. Lo que muestra que el “palo no está para cucharas”.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios









