
¿Por qué Uribe iría en el puesto 25 en la lista del Centro Democrático al Senado?
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de la República
¿Qué busca el expresidente al presentarse de nuevo a un cargo de elección popular? Condenado a 12 años de prisión en primera instancia por soborno y fraude procesal, se propone contrarrestar la fuerza del petrismo en marzo de 2026. Esta es su estrategia.
Por: Armando Neira
“Perder es ganar un poco”, decía Francisco Maturana. La decisión del expresidente Álvaro Uribe Vélez de poner su nombre en el puesto 25 de la lista cerrada que presentará el Centro Democrático (CD) a las elecciones para el Senado en 2026 hace que la frase del técnico de fútbol cobre vigencia en el escenario político.
¿Va a volver Uribe al ruedo? ¿Estará en un escenario que ya conoce bien? En 2013, encabezó una lista que fue inscrita en sintonía con la recolección de firmas, en oposición al Gobierno de Santos -hasta ese momento su heredero y luego su enemigo- y a los diálogos de paz con las Farc.
Uribe consolidó la oposición parlamentaria con el CD, que tuvo su bautizo en las urnas con la consecución de 33 congresistas. Fue el partido con más escaños en el Senado, con 20 parlamentarios y 2.113.347 votos en lista cerrada.
Desde esta curul se convirtió en el principal líder de la oposición y promovió la llamada “resistencia civil” contra el acuerdo de paz encabezando la campaña por el ‘No’ en el plebiscito de 2016, del cual salió triunfador.
En 2018, Uribe encabezó otra vez la lista al Senado. Eran tiempos de victorias. Ganó la presidencia con Iván Duque y el CD obtuvo 19 senadores gracias a 2,5 millones de votos. Alcanzar esas cifras hoy, sin embargo, representa un desafío enorme: actualmente el partido tiene 13 de las 108 curules.
¿Un expresidente quemado?
Por eso, en términos electorales, es posible que el exmandatario “se queme”, como se dice en el argot político.
Sin embargo, su interés por volver al Senado a sus 74 años —los cumplirá el 4 de julio, antes de la instalación de la nueva legislatura— no parece tan grande como su propósito de consolidar una bancada sólida que defienda su ideario, sea cual sea el ganador de la Presidencia.

Esto es positivo para un Congreso que ha perdido protagonismo en los últimos años por la salida de líderes que hicieron historia. En el periodo 2022-2026 ya no estaban figuras de peso como Uribe, Gustavo Petro —considerado uno de los mejores congresistas antes de llegar a la presidencia—, Juan Fernando Cristo o Jorge Enrique Robledo, entre otros.
Tras la instalación del nuevo Congreso, por diversos motivos salieron Humberto de la Calle, Alexander López, Roy Barreras, David Luna, Gustavo Bolívar y otros que daban mayor autoridad al Parlamento.
Este periodo que está a punto de terminar también se cierra con los presidentes del Senado y de la Cámara —Iván Name y Andrés Calle— en la cárcel. De ahí que sea plausible que todas las fuerzas busquen a sus mejores cuadros para que la corporación recupere protagonismo.
Ese es también el objetivo del Pacto Histórico, que bajo el liderazgo del presidente Petro aspira a duplicar su votación tanto en Senado como en Cámara.
Tiempos violentos
En la derecha, la situación estaba en pausa tras el atentado que terminó con la muerte del senador Miguel Uribe Turbay, quien había encabezado la lista en las elecciones de 2022. Este jueves se cumplió un mes de su fallecimiento, tras permanecer 65 días bajo supervisión médica en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
Con esa pérdida, el CD enfrentaba además un vacío de liderazgo, ya que sus congresistas más visibles —Paloma Valencia, María Fernanda Cabal y Paola Holguín— había dicho adiós a la corporación para alimentar sus aspiraciones presidenciales.
¿Qué iba a pasar entonces con el Congreso? Es claro que sin los nombres ya mencionados, sería difícil que la estrategia se traduzca en votos.
En estas condiciones, Uribe entra de lleno a disputar el voto ciudadano con una lista cerrada en la que, según se dice, incluirá a las figuras más preparadas para recuperar protagonismo.

La presencia de Uribe en el tarjetón cambia el panorama, aunque no le asegura un camino libre de obstáculos. Está condenado en primera instancia por fraude procesal y soborno de testigos, y espera una decisión en segunda instancia.
El Tribunal Superior de Bogotá tiene ahora la palabra. Allí, se dice, se avanzaba con rapidez porque el caso prescribía el 15 de octubre. Pero tras la renuncia de Uribe a ese derecho, hay incertidumbre si mantendrán los plazos o si se tomarán más tiempo para pronunciarse. ¿Podrían dilatar el proceso hasta el 8 de marzo de 2026, fecha de las elecciones del Congreso?
Sea como sea, lo cierto es que en el CD volvió el entusiasmo pese a la condena al exmandatario y a la muerte de Uribe Turbay.
Una meta ambiciosa
“Aspiramos a tener 25 senadores. Si los temas judiciales lo permiten, el presidente Uribe será el número 25 en la lista”, dice Gabriel Vallejo, director del CD. “Es el único fijo hasta ahora. Tendremos un comité evaluador que recomendará al partido el orden de la lista. Se tendrá en cuenta la formación académica, la reputación, la honorabilidad y la identificación con los principios del partido”, aseguró.
“Para el partido es un honor. El expresidente está jugado con el Centro Democrático, este es su partido, y está jugado con nuestros candidatos presidenciales”, agregó Vallejo.
Esto significa que el CD está apostando con fuerza por el Congreso, conscientes de lo difícil que sería ganar la presidencia. “Es la forma como el sector del CD potencia la lista al Congreso, porque ese partido y su jefe natural carecen de un candidato presidencial viable en esta etapa de la campaña”, explica el analista Pedro Viveros.
Viveros recuerda que cuando Uribe encabezó por primera vez la lista al Senado obtuvo una veintena de curules. “En esta oportunidad, con un gobierno que muchos consideran incompetente como el de Gustavo Petro, luego del asesinato del precandidato Miguel Uribe Turbay y con la permanente crítica de Uribe unida a su proceso judicial, es probable que su candidatura al Congreso motive a muchos votantes a apoyar a su grupo político”.
Así las cosas, los expertos valoran la capacidad de Uribe para interpretar la coyuntura nacional. “Uribe —dice el analista político Carlos Arias— entiende, al igual que Petro, que el poder político de 2026 no solo se definirá en las elecciones presidenciales, sino, fundamentalmente, por el número de curules que obtengan los partidos y la calidad de los líderes que ocupen esos escaños”.
Por eso pone su nombre como líder de la lista del Centro Democrático, convencido de que su marca sigue atrayendo electores.
Estrategia de victimización
Además, a pesar de la condena, Uribe ha logrado reposicionarse en la opinión pública mediante una estrategia de victimización mediática construida por él y sectores de la derecha.
Esto consolida una oposición frente a Petro, reforzando la imagen de Uribe. Aprovechando esta circunstancia, podría encabezar la lista del CD no solo para fortalecer la representación en el Congreso, sino también como moneda de cambio en eventuales alianzas alrededor de un candidato único de la derecha y el centro-derecha, que difícilmente ganaría con un solo partido.

Así como el Pacto Histórico está en el propósito de unirse, el CD entendió que no puede triunfar solo con un candidato. Lo mismo aplica a Cambio Radical o al partido Conservador.
“Uribe sabe que si su partido obtiene el mayor número de escaños en el próximo Congreso, podrá negociar condiciones en la elección presidencial de 2026 y sentar las bases para liderazgos que le permitan ganar alcaldías y gobernaciones dos años después”, agrega Arias.
El regreso de Uribe a la lista cerrada del Senado seguramente tendrá “un efecto positivo” para el CD, afirma el analista Víctor Solano. “Uribe es el político más influyente del país en los últimos 30 años. Medio país lo ve como el gran elector y un porcentaje muy alto como el faro ideológico de la derecha en Colombia”.
La idea en el CD es sembrar en el electorado la ilusión de que Uribe volverá. Pero, ¿qué pasará con el resto de la lista? “Se tendrá en cuenta la formación académica, la reputación, la honorabilidad, la capacidad de representación regional y la identificación con los principios del partido. Queremos decirle al país que el Centro Democrático liderará la lista que va a contribuir a la recuperación de Colombia”, dijo Vallejo, quien explicó que habrá un comité encargado de definir el orden de esa lista.
Uribe fue condenado a 12 años de prisión domiciliaria en primera instancia por soborno y fraude procesal, pero asegura que esta situación lo impulsa a seguir adelante:
“Esta condena, a pesar de los años que tengo, me anima a seguir luchando por Colombia y a denunciar estas anomalías que hoy me afectan, mientras avanza el proceso de consolidación de la dictadura neocomunista que perjudicará a otros compatriotas”.
Regresar en calidad de último renglón en una lista cerrada de 25 puede incentivar la elección de muchos de sus integrantes con la expectativa de que el expresidente también resulte elegido, sin importar demasiado quiénes ocupen los demás puestos. Así no quede él, lo vital es poner entre 15 y 20 senadores.
Porque parodiando al escritor bogotano Santiago Gamboa, perder es cuestión de método.
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