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El presidente Gustavo Petro en una manifestación.
Poder

Con el pretexto del salario mínimo, ¿Gustavo Petro se mete de frente en la campaña?

El presidente Gustavo Petro en una manifestación

El incremento, fijado en 23,7 por ciento, es ya un dato consumado. Aun así, el presidente llamó a protestas este jueves. Para sus críticos, la convocatoria no responde a la necesidad sino al cálculo: una intervención directa en el pulso político a solo 17 días de las elecciones.

Por: Armando Neira

El pulso político está abierto. Por un lado, quienes defienden las movilizaciones convocadas por el presidente Gustavo Petro frente a los palacios de Justicia como un ejercicio de madurez democrática, donde todos tienen derecho a expresarse; por otro, quienes consideran que se trata de una clara intervención política.

Aunque esta norma debería haber caducado –lo natural sería que cada mandatario pudiera expresar libremente su apoyo a candidatos de su mismo proyecto político como en una democracia madura–, aún sigue vigente. Por tanto, no es legal.

El procurador general de la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, lo ha reiterado: “Se hacen exhortos y advertencias a todo servidor público de cualquier orden territorial y a los particulares que ejercen por excepción funciones del Estado, para que no incurran en violaciones a las prohibiciones y limitaciones impuestas por la Constitución y las leyes vigentes”.

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