
“Asistimos todos los días al cercenamiento de la vida del Estado de Derecho”: José Fernando Reyes, expresidente de la Corte Constitucional
El expresidente de la Corte Constitucional defendió la posibilidad de suspender decretos de estados de excepción. “Es la única forma de detener la erosión constitucional en la que estamos”, dijo.
El expresidente de la Corte Constitucional José Fernando Reyes hizo un análisis sobre las implicaciones de acudir a la figura del estado de excepción para solucionar crisis que en realidad son problemas estructurales, durante foro de por CAMBIO sobre el uso y al abuso del estado de excepción.
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Reyes defendió la posibilidad de que la Corte Constitucional suspenda las normas que revisa, incluyendo decretos legislativos o decretos que declaran estados de excepción, para evitar que medidas contrarias a la Constitución surtan efectos y que la decisión de la Corte al respecto llegue demasiado tarde y, en consecuencia, esos efectos no puedan revertirse.
En ese sentido, el exmagistrado indicó que “no podemos permitir que se burlen de la Constitución” o que se eluda el control constitucional, por lo que las medidas cautelares son necesarias. Esta precisión viene porque la facultad de dictar una suspensión provisional no es una facultad señalada expresamente en la Constitución para la Corte, sino que el alto tribunal decidió reinterpretar sus competencias.
Esto se hizo leyendo varios artículos de la Constitución, incluido uno que señala que, ante incompatibilidades entre normas, prevalecen los mandatos constitucionales. Por eso, dice Reyes, es válido que la Corte haya aceptado suspender decretos, a pesar de un precedente de 1994 de la propia Corte, según el cual no se podía.
“Esto no se lo inventó la Corte Constitucional colombiana ni es un abuso. Es la única forma de detener la erosión constitucional en la que estamos”, señaló. Según el exmagistrado Reyes, que lleva seis meses por fuera de la Corte, Colombia vive un proceso incremental de afectación constitucional.
“Asistimos todos los días al cercenamiento de la vida del Estado de Derecho, a la rebaja del tono del derecho a la libertad de expresión. Todo el que opina en contra de quien regenta el gobierno tiene su trino y su persecución. Pero, además, ese proceso de erosión constitucional se enmarca en el irrespeto a la Corte, en el franco debilitamiento de la Corte y en el alegato de bloqueos institucionales”, señaló.
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