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Camilo Gómez
El excandidato al Senado por el Partido de La U, Camilo Gómez.
Poder

Camilo Gómez: el enlace político de la red de ‘Papá Pitufo’ que terminó reunido con el presidente Gustavo Petro

La Fiscalía imputó cargos al excandidato al Senado Camilo Gómez Castro, señalado de ser el enlace político de la red de contrabando de Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, y quien sacó su la mayoría de sus votos en el Atlántico. Chats entregados a la justicia por el exdirector de la Dian, Luis Carlos Reyes, muestran que Gómez incluso llegó a reunirse con el presidente Gustavo Petro para hablar de temas relacionados con la Polfa y las aduanas del país.

Por: Sylvia Charry

La captura del excandidato al Senado Freddy Camilo Gómez Castro abrió un nuevo capítulo dentro del expediente que investiga la red de contrabando de Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo. La Fiscalía lo detuvo junto a los exintegrantes de la Policía José Luis Olaya Caicedo, Faudel Luis Salazar Piñeros, Juan Miguel Jaramillo Mora y Édgar Humberto Bacca Suárez, a quienes imputó —según su grado de participación— los delitos de concierto para delinquir agravado, cohecho por dar u ofrecer y tráfico de influencias. La hipótesis del ente acusador es que todos habrían hecho parte de la estructura que facilitaba el ingreso de mercancía de contrabando al país y cuyo máximo líder, según la investigación, es Marín Buitrago.

La investigación que hoy desemboca en estas capturas no se construyó de un día para otro. Durante meses, fiscales e investigadores reconstruyeron el funcionamiento de la red que rodeaba a Marín, señalada de infiltrar precisamente a las instituciones encargadas de combatir el contrabando. En ese entramado —mapeado en al menos dos investigaciones paralelas— el nombre de Camilo Gómez aparece de manera reiterada.

Los documentos del expediente lo ubican como “principal enlace y coordinador de reuniones de contrabando de Diego Marín”. Según los investigadores, Gómez no solo articulaba encuentros con uniformados de la Policía, sino que también aparece relacionado con reuniones que involucraban a funcionarios del más alto nivel del Gobierno de Gustavo Petro.

Información sobre Camilo Gómez en el expediente contra Pitufo.
Información sobre Camilo Gómez en el expediente contra Pitufo.

Los papeles describen un esquema que iba más allá de los puertos, las bodegas o las rutas por donde circula la mercancía ilegal. La organización buscaba también influencia institucional para anticipar operativos, facilitar trámites aduaneros y neutralizar investigaciones. En ese contexto, Gómez aparece identificado como el enlace político de la estructura.

La primera escena: el puente entre el contrabando y el Estado

Esa caracterización coincide con episodios que ya habían sido revelados por este medio. En febrero de este año, CAMBIO contó que la primera vez que Gómez apareció en el expediente fue cuando acompañó al entonces intendente de la Policía Álvaro Galvis a un encuentro con el ministro de Defensa, Iván Velásquez. Gómez no ingresó a la reunión, que tuvo lugar en el último trimestre de 2022, pero sí estuvo presente en ese primer acercamiento de Galvis con el alto Gobierno. Velásquez recibió a Galvis porque un periodista le sugirió que lo escuchara pues era portador de información relevante sobre el contrabando.

Con el tiempo, ese mismo oficial —Galvis— terminaría convirtiéndose en agente encubierto dentro de la investigación contra la red de ‘Papá Pitufo’, que lideró el fiscal Andrés Marín. Su labor encubierta quedó formalizada en marzo de 2023.

Meses después, el 7 de agosto de 2023, el fiscal Marín le informó a la contrainteligencia de la Policía —que también investigaba posibles hechos de corrupción dentro de la institución relacionados con esa estructura— que tenía información sensible sobre oficiales de alto rango presuntamente comprometidos con la organización. El alcance del poder de Marín Buitrago, según relató el fiscal, era tal que incluso habría influido en la conformación de la terna para fiscal general. En ese mismo escenario, el fiscal Marín habló de un contacto directo entre su agente encubierto, Galvis, y ‘Papá Pitufo’. Con el paso de las semanas, los investigadores concluyeron que ese enlace era Camilo Gómez, el mismo que había acompañado a Galvis en su primer acercamiento con el ministro Velásquez.

Ese papel cobra mayor relevancia cuando se observa la trayectoria reciente de Gómez. Aunque era prácticamente un desconocido en la política nacional, se movía con soltura en distintos escenarios institucionales. Hace una década trabajó en la Alcaldía de Bogotá, durante la administración de Gustavo Petro, como director del Instituto para la Economía Social (IPES). Desde entonces habría tejido relaciones con personas que hoy hacen parte del actual Gobierno.

El episodio que reveló Luis Carlos Reyes

La cercanía de Gómez con altos funcionarios quedó expuesta el año pasado en otro episodio que hoy forma parte de los documentos conocidos por la justicia: las denuncias públicas del exdirector de la DIAN, Luis Carlos Reyes, sobre presiones de políticos y funcionarios para nombrar personas en puestos clave, especialmente en aduanas de Cali, Buenaventura y Cartagena.

En medio de ese escándalo, Reyes entregó chats sobre el tema a la Corte Suprema de Justicia que investiga a congresistas por esas peticiones. Uno de los chats es entre Reyes y el propio presidente de la República, Gustavo Petro. En la conversación, de octubre de 2022, Reyes le escribió al presidente para advertirle de una visita que acababa de recibir en la entidad. Según el mensaje, Camilo Gómez llegó acompañado del coronel retirado de la Policía William Castellanos, quien durante años hizo parte del esquema de seguridad del hoy presidente.

La reunión, según Reyes, fue para hablar de asuntos relacionados con la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), una de las dependencias clave en la lucha contra el contrabando. En el chat enviado al presidente, Reyes dejó claro que los visitantes querían discutir temas sensibles sobre esa estructura.

Chat entre Luis Carlos Reyes y el presidente Gustavo Petro
Chat entre Luis Carlos Reyes y el presidente Gustavo Petro

CAMBIO conoció que, como lo hizo en otras reuniones con funcionarios del gobierno, Gómez llevaba consigo una hoja en la que mostraba una especie de organigrama sobre el funcionamiento del contrabando en Colombia, en el que incluso aparecían mencionados exvicepresidentes.

Reyes aseguró a este medio que en ese encuentro Gómez y Castellanos buscaban que nombrara a Castellanos como director nacional de Aduanas, un cargo estratégico dentro del sistema que controla el comercio exterior y combate el contrabando. Reyes se negó y decidió informarle de inmediato al presidente.

En el chat, Petro respondió que iba a hablar con ellos “ahora” y que posteriormente cuadrarían una reunión.

En ese momento, el episodio pasó casi inadvertido. Hoy, tras la captura de Gómez por su presunta participación en la red de ‘Papá Pitufo’, adquiere una dimensión distinta.

El hombre que tocaba las puertas de la DIAN para hablar de nombramientos dentro de la estructura aduanera del país terminó siendo señalado por la Fiscalía de integrar la organización que, según el expediente, se beneficiaba de debilitar precisamente esos controles.

No es el único episodio que muestra su capacidad de movimiento institucional. Según una investigación del medio Vorágine, Gómez tuvo una intensa actividad en el Congreso de la República durante los primeros meses del Gobierno Petro. Registros oficiales muestran que ingresó al Capitolio al menos 19 veces entre el 17 de agosto y el 29 de septiembre de 2022, justo cuando el nuevo gobierno comenzaba a tramitar reformas clave. En 16 de esas visitas fue autorizado por la entonces senadora Piedad Córdoba y en otra ocasión por la representante Julia Miranda.

El contexto en el que ocurrieron esas reuniones tampoco es menor. De acuerdo con esa investigación, Gómez se movía en el Congreso mientras la red de Diego Marín Buitrago buscaba influir en decisiones institucionales y en funcionarios vinculados al control aduanero. Las visitas coincidieron con un momento de intensa actividad legislativa y con el inicio del Gobierno Petro, cuando se definía la relación del nuevo Ejecutivo con entidades clave en la lucha contra el contrabando, como la DIAN y la Polfa.

Gómez intentó convertir esa red de relaciones en una carrera política propia. En las recientes elecciones legislativas se lanzó como candidato al Senado por el Partido de la U, jornada en la que terminó capturado en flagrancia. Según datos abiertos de la Registraduría, obtuvo 16.698 votos, de los cuales 4.352 se concentraron en el Atlántico

El dato no es menor. El Atlántico —y en particular su zona portuaria— aparece reiteradamente en los expedientes judiciales sobre las rutas de contrabando que operan en el Caribe y que hoy son investigadas dentro del caso de Diego Marín Buitrago. Que la mayor parte de su votación se concentre precisamente en ese territorio, un corredor histórico del comercio portuario y también de redes ilegales asociadas al ingreso de mercancía al país, añade un elemento político que las autoridades deberán examinar dentro del rompecabezas del caso.

La captura de Gómez abre así una pregunta que ya no es únicamente judicial, sino también política. Los documentos del expediente muestran que el hombre señalado por la Fiscalía como el enlace político de la red de ‘Papá Pitufo’ logró tocar las puertas de instituciones clave del Estado e incluso reunirse con funcionarios del más alto nivel del Gobierno.

Entre ellos, el propio presidente Gustavo Petro.

En una investigación que gira precisamente alrededor de la infiltración de las instituciones encargadas de combatir el contrabando, ese dato adquiere un peso inevitable.

El presidente deberá explicarle al país en qué contexto se produjo ese acercamiento y qué tipo de relación sostuvo con Gómez. No se trata de una reunión más dentro de la agenda presidencial. Se trata de un personaje que hoy aparece capturado dentro de una investigación que busca establecer cómo una de las mayores redes de contrabando del país logró acercarse a las estructuras del Estado.

Cuando eso ocurre, el debate deja de ser exclusivamente penal. También se convierte en una pregunta sobre los filtros del poder y sobre quiénes terminan teniendo acceso a él.

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