
Mayo Clinic identifica células que preservan la “juventud inmunitaria”, pero quienes las tienen sufren un alto costo adverso
Un estudio en más de 100 adultos mayores revela que algunas personas mantienen un sistema inmunitario joven después de los 60 años. Investigadores advierten, sin embargo, que este fenómeno puede incrementar la predisposición a enfermedades autoinmunes.
Por: Juan David Cano
El envejecimiento suele debilitar el sistema inmunitario, reduciendo su capacidad de proteger al organismo frente a infecciones y enfermedades. Sin embargo, investigadores de Mayo Clinic identificaron en algunos pacientes mayores de 60 años un fenómeno que denominaron “juventud inmunitaria”: un sistema inmunitario con características similares al de personas jóvenes.

El hallazgo se produjo en más de 100 pacientes tratados por arteritis (inflamación o daño de una arteria) de células gigantes, una enfermedad autoinmune que afecta a grandes arterias como la aorta. En el tejido enfermo, los científicos encontraron células inmunitarias especializadas llamadas células T de tipo madre, con un comportamiento similar al de células madre jóvenes capaces de regenerarse. No obstante, en estos casos estaban contribuyendo a la propagación de la enfermedad.
“Estamos estudiando por qué algunas personas tienen una ‘fuente de juventud’ en su sistema inmunitario. Queremos aprender de ellas”, señaló Cornelia Weyand, M.D., Ph.D., reumatóloga y científica clínica de Mayo Clinic, autora principal de un artículo publicado en Nature Aging. La especialista destacó que “estos pacientes tienen sistemas inmunitarios muy jóvenes a pesar de tener entre 60 y 70 años. Pero el precio que pagan por ello es la autoinmunidad”.
La autoinmunidad ocurre cuando el sistema inmunitario ataca por error tejidos y órganos sanos. En este contexto, el estudio también observó que los inhibidores de puntos de control inmunitario, encargados de regular la respuesta del sistema, no funcionaban correctamente.

El investigador Jörg Goronzy, M.D., Ph.D., coautor del estudio, subrayó que el envejecimiento del sistema inmunitario no es del todo negativo. “Contrariamente a lo que podría pensarse, hay beneficios en tener un sistema inmunitario que envejezca al mismo tiempo que el cuerpo. Debemos tener en cuenta el precio que hay que pagar por la juventud inmunitaria. Ese precio puede ser una enfermedad autoinmune”.
El equipo trabaja ahora en el desarrollo de nuevas pruebas diagnósticas que permitan identificar a pacientes —e incluso a personas aparentemente sanas— con un alto número de células madre inmunitarias. Esto podría ayudar a predecir la predisposición a desarrollar enfermedades autoinmunes en etapas más tardías de la vida.
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